martes, 29 de diciembre de 2009

Humanidad (Poema de Gertrudis Ruíz)

Humanidad

Ya no son personas:
Los llaman ocupas
o los sin papeles;
los medios se encargan
  de ello.


No son ciudadanos
son...Los forasteros
o toda esa gente
que viene en cayucos
  de fuera.


La radio, la tele
y la prensa diaria,
difunden precisos
casos puntuales,
  “encierros”.


Lo bueno se oculta
a las multitudes
o se disimula,
cundiendo el racismo
  que vuela.


Llamemos personas
a nuestros hermanos;
ellos tienen nombre,
sufren mal de ausencias
  y...Mueren.


Gertrudis Ruiz

sábado, 19 de diciembre de 2009

Manifiesto contra la nueva ley de extranjería

Manifiesto Contra la nueva ley de Extranjería.

18 de diciembre de 2009.

De nuevo, otra reforma más de la Ley de Extranjería, la más inestable y cambiada en los últimos diez años, al vaivén de los distintos gobiernos y de las situaciones económicas y sociales de cada momento.

Esta ley recoge lo mandado en algunas sentencias del Tribunal Constitucional: se reconocen los derechos de manifestación, reunión, sindicación, huelga y asociación de todas las personas extranjeras, independientemente de su situación legal; cuestiones que otras leyes habían negado anteriormente.

A la luz del reconocimiento de estos derechos, nuestro Gobierno quiere darle a esta reforma una apariencia de mejora, cuando en realidad en ella se recogen algunas normativas europeas que claramente recortan un buen número de derechos de las personas inmigrantes, lo que lleva aparejado el empeoramiento de su situación.

Nosotros creemos que detrás de ésta y otras reformas, lo que hay es:

Una mirada miope y oportunista, que quiere regular la inmigración en función de este momento de crisis laboral.

Una intención egoísta y mercantilista. Según el gobierno, antes necesitábamos trabajadores; ahora, nos sobran personas. Antes necesitábamos mano de obra no cualificada; ahora queremos especialistas.

Un recorte evidente de derechos: los más básicos (educación, viviendas, ayudas sociales, justicia...) y a los más vulnerables (los «sin papeles»). Es decir, se con­vierten los derechos en «pri­vilegios» para unos cuan­tos y se dificulta claramente la integración.

Una visión que perjudica la imagen de los inmigrantes. Con el incremento de sanciones y el alargamiento de la retención en los CIEs, se potencia la identificación entre inmigración y delincuencia.

La transmisión de un mensaje claro, aunque no explícito, con dos ideas básicas:

1.- Nos sobran inmigrantes: que se vaya un buen número de ellos (incen­tivos al retorno) y

que no vengan más (salvo inmigrantes cualificados con tarjeta azul).

2.- El inmigrante cada vez lo va a tener más difícil para ser «uno de los nuestros».

En definitiva, se utiliza al inmigrante como chivo expiatorio en tiempo de crisis.

Por eso, aunque la ley está aprobada, hay que seguir presionando, proponiendo y denunciando hasta la hora de redactar el nuevo Reglamento de esta Ley, que concretará el modo de aplicarla. Y en este día del migrante y en lo sucesivo, algo podemos hacer. Por ejemplo:

1.- Informarnos e informar de lo que se está tramitando. Porque, curiosamente, hay «apagón informativo». No interesa que se hable de esto, no sale mucho en los medios de comunicación.

2.- Estar cerca de las víctimas de esta ley, especialmente de los inmigrantes en situación irregular, porque realmente tienen motivos para el miedo y para permanecer en la «invisibilidad social».

3.- No callar cuando escuchemos en nuestros ambientes comentarios negativos o estereotipos acerca de los inmigrantes.

4.- Promover iniciativas de integración social, laboral, vecinal... y participar en ellas. Manifestar con gestos y hechos que sí podemos ser iguales, que los derechos no “nos los dan” sino que los tenemos.

No podemos perder esta oportunidad para manifestar la inalienable dignidad de la persona, reivindicar la necesidad de un trabajo digno, apoyar el derecho a vivir en familia, denunciar el recorte de derechos, estar cerca de quienes peor lo pasan, reclamar unas leyes integradoras, contribuir entre todos a construir otro mundo en el que quepamos todos, otro mundo que es posible y necesario.