Círculo de Silencio POR UNA SOCIEDAD QUE NO DEJE A NADIE ATRÁS 30 de octubre 19h Plaza de la Aurora Motril
Invitación a nuestro Círculo de Silencio
Viernes 30 de Octubre 19h
Plaza de la Aurora Motril
POR UNA SOCIEDAD QUE NO DEJE A NADIE ATRÁS
Manifiesto por la dignidad y los derechos humanos
No podemos permanecer indiferentes ante una sociedad que levanta barreras donde debería tender puentes, que alimenta el miedo donde debería sembrar esperanza y que olvida, demasiado a menudo, que detrás de cada persona hay una historia, un sufrimiento y un derecho a vivir con dignidad.
Defendemos una ciudadanía inclusiva, donde nadie sea extranjero en el respeto ni extraño en la solidaridad. Una sociedad que una esfuerzos, que escuche a su gente y que haga de la cooperación y la participación ciudadana el camino hacia una convivencia más justa.
Rechazamos que la migración se utilice para sembrar miedo, enfrentar a la población o conseguir ventajas políticas. No aceptamos una prioridad nacional que convierta la procedencia en motivo de exclusión. Los problemas sociales necesitan soluciones justas, no culpables.
Exigimos una vivienda digna y oportunidades para todos. Porque la vulnerabilidad no debe condenar a nadie a vivir sin esperanza, ni el origen de una persona determinar sus posibilidades.
Defendemos a quienes huyen de la guerra, la persecución y la desesperación. Y exigimos que nuestras fronteras respeten siempre los derechos humanos, el derecho de asilo y la dignidad de quienes llegan buscando protección.
Y ante las próximas elecciones, queremos dirigirnos a todas las fuerzas políticas.
No basta con pedir el voto ni con llenar nuestros oídos de promesas. Queremos conocer sus compromisos reales con la justicia social, la vivienda, la igualdad y la protección de quienes más lo necesitan.
Les pedimos que no conviertan la migración en un arma electoral, que no alimenten el miedo y que recuerden que gobernar significa trabajar por toda la ciudadanía, sin discriminación ni exclusiones.
No podemos cambiar el mundo entero, pero sí podemos exigir a quienes aspiran a gobernarlo que no renuncien a cambiar aquello que lo hace más injusto.
Frente al rechazo, acogida. Frente al racismo, solidaridad. Frente a la indiferencia, compromiso.
Porque nadie debería tener que arriesgar su vida para encontrar un lugar seguro. Porque ninguna frontera puede borrar nuestra humanidad. Y porque el valor de una sociedad no se mide por cómo trata a los más fuertes, sino por cómo protege a quienes más necesitan de los demás.
No queremos un mundo que aparte la mirada. Queremos un mundo que no deje a nadie atrás.
¡Por la dignidad, la justicia y una sociedad sin exclusiones!
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SI YO FUERA PRESIDENTE…
Un sueño para todos
Si yo fuera presidente,
¿sabéis qué me gustaría?
Que nadie llorara a solas,
que hubiera más alegría.
Que ningún niño en el mundo
se fuera a dormir con hambre,
que tuviera un pan, un beso
y unos brazos que lo amparen.
Que los jóvenes pudieran
construir su propio hogar,
y que nuestros mayores
tuvieran con quién hablar.
Que quien enfermara encontrase
una mano y atención,
y que nadie se sintiera
olvidado en un rincón.
Si yo fuera presidente,
abriría bien las puertas
a quien llega de muy lejos
con sus esperanzas rotas.
A quien dejó atrás su casa,
su familia y su pasado,
y cruza mares y fronteras
buscando un lugar seguro.
No le preguntaría su origen,
ni el color de su piel.
Le preguntaría, sencillamente:
«¿Qué puedo hacer por tí?».
Porque todos somos iguales
cuando nos duele la vida,
y una mano que nos ayuda
puede devolvernos la alegría.
Si yo fuera presidente,
quizá no sabría hacer
todo aquello que he soñado…
¡Pero algo sí que sé!
Que no hace falta ser grande,
ni tener poder ni fama,
para aliviar una pena
o encender una esperanza.
Y si no fuera presidente,
si ese sueño no llegara,
seguiría estando presente
allí donde alguien me llamara.
Porque un país no es más grande
por tener más poder,
sino por abrir sus brazos
a quien necesita volver
a creer en la esperanza,
en la justicia y en la gente.
Y si yo pudiera pediros
un solo deseo, sería este:
Que nunca nos falte humanidad
para mirar al que sufre,
ni amor para comprenderlo,
ni valor para ayudarlo.

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