MOTRIL ACOGE, en aniversario de 25 años de atención al inmigrante y personas vulnerables.
25 años tejiendo orillas: El latido de Motril Acoge
El origen: Donde nace el puente
Hace un cuarto de siglo, Motril no solo era un puerto de mar; era, para muchos, el primer suelo de una esperanza incierta. En ese contexto de incertidumbre y maletas cargadas de silencios, nació Motril Acoge. No surgió como una oficina, sino como una mano tendida. Fueron los primeros pasos de una voluntad decidida: la de no mirar hacia otro lado cuando el vecino —viniera de donde viniera— necesitaba ser visto, escuchado y nombrado. En aquellos días, aprendimos que la verdadera frontera no es el agua, sino la indiferencia, y decidimos que en nuestra ciudad esa frontera se cruzaría con un abrazo.
Foto cortesía: Yuliía Denia https://yuliia-foto.top/El presente: La dignidad como lenguaje común
Hoy, 25 años después, Motril Acoge se ha convertido en una red invisible pero invencible que sostiene a quienes la vulnerabilidad intenta doblegar. Nuestra labor no se mide solo en expedientes resueltos o trámites administrativos; se mide en las clases de español donde se recupera la voz, en el asesoramiento que devuelve la seguridad y en el acompañamiento que dice: "No estás solo". Hemos crecido junto a una comunidad que se reconoce diversa, entendiendo que la acogida no es un acto de caridad, sino un ejercicio de justicia social. Cada persona atendida ha dejado una raíz en nuestra tierra, enriqueciendo nuestra cultura y recordándonos que la dignidad es el único idioma que todos hablamos con fluidez.
Foto cortesía: Yuliía Denia https://yuliia-foto.top/El futuro: Un compromiso que no descansa
Cumplir 25 años no es una meta, es un impulso. Miramos al horizonte con la experiencia de quien ha visto pasar muchas lunas, pero con la frescura de quien sabe que siempre hay una nueva realidad que comprender. Nuestro compromiso para los años venideros sigue siendo el mismo: ser ese faro de hospitalidad en la Costa Tropical. Seguiremos trabajando para que Motril no sea solo un lugar donde llegar, sino un lugar donde poder ser. Porque mientras haya una persona vulnerable y una mano dispuesta a ayudar, la historia de Motril Acoge seguirá escribiéndose, letra a letra, vida a vida.


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