Manifiesto por las cinco últimas víctimas de una patera
¡Qué pena! ¡Qué dolor! De nuevo se repite la historia. En esta ocasión han muerto cinco personas, entre ellas dos bebés, al volcar la patera en la que intentaban, junto a otros 37 inmigrantes, llegar al lugar donde hacer realidad su sueño de vivir una vida mejor. Una vez más, el mar que tendría que ser de unión y de vida, se convierte en un mar de muerte. Qué pena que la vida o la muerte de las personas dependa de un sistema injusto de control de la inmigración. ¡Qué injusticia! Dicen que estos días todos los ojos están vueltos para África, a los estadios de fútbol donde se juega el mundial. Pero no parece que haya una sola mirada para la población africana, a la que seguimos negando el futuro con unas reglas de comercio injusto, con la explotación y robo de sus recursos para las empresas que se ocupan de nuestras supuestas necesidades, y que luego cotizan en nuestras bolsas y manejan nuestra economía. ¡Qué rabia! Es incomprensible que en un mundo con recursos suficientes para alimenta...